El linfedema es una hinchazón que aparece cuando el líquido linfático se acumula en los tejidos. Puede afectar un brazo, una pierna u otra parte del cuerpo. Conocer las causas del linfedema ayuda a entender por qué puede presentarse, pero la hinchazón por sí sola no permite confirmar un diagnóstico.
El sistema linfático recoge y transporta líquido por el cuerpo. Si sus vasos o ganglios se dañan, o si el flujo encuentra una obstrucción, el líquido puede acumularse. En algunos casos el linfedema está relacionado con una alteración del desarrollo del sistema linfático; en otros, aparece después de una enfermedad, una lesión o un tratamiento. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica cómo el cáncer y algunos tratamientos pueden alterar el flujo de la linfa.
¿Qué diferencia hay entre linfedema primario y secundario?
Los profesionales suelen agrupar el linfedema en dos tipos:
Linfedema primario: se relaciona con una alteración en el desarrollo del sistema linfático. Puede manifestarse desde la infancia o aparecer más adelante; no tiene como origen un tratamiento o una lesión previa.
Linfedema secundario: aparece cuando el sistema linfático se ve afectado por otra condición, una lesión o un tratamiento.
Esta clasificación orienta la evaluación, pero no permite que una persona determine por sí sola qué tipo tiene. La valoración debe considerar sus antecedentes, síntomas y estado general de salud. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) explica la diferencia entre ambos tipos.
Causas frecuentes del linfedema secundario
Cirugía y retiro de ganglios
Algunas cirugías pueden modificar las vías por las que circula la linfa. En ciertos tratamientos contra el cáncer también se retiran ganglios para evaluar o tratar la enfermedad. Cuando esto ocurre, el drenaje puede cambiar y aumentar el riesgo de hinchazón en la zona que esos ganglios ayudaban a drenar. El riesgo depende del tipo y la ubicación de la enfermedad y del tratamiento recibido; no todas las personas operadas desarrollan linfedema.
Radioterapia
La radioterapia puede afectar tejidos y ganglios cercanos al área tratada. En algunas personas, esos cambios dificultan el paso del líquido linfático y contribuyen a que se acumule.
Tumores que obstruyen el flujo linfático
Un tumor o ganglios aumentados de tamaño pueden presionar las vías linfáticas e impedir que el líquido circule con normalidad. Esto depende de la ubicación y las características de cada caso.
Infecciones, lesiones y otras condiciones
Algunas infecciones o lesiones pueden dañar el sistema linfático. También existen alteraciones de salud que afectan la circulación de líquidos o los tejidos. El exceso de peso puede elevar el riesgo en ciertas personas, pero no debe describirse como una causa única ni directa. La American Cancer Society resume estos factores y aclara la relación entre el peso corporal y el riesgo.
¿Cuándo puede aparecer?
Cuando el linfedema se relaciona con un tratamiento oncológico, puede aparecer poco después o incluso años más tarde. A menudo los cambios se presentan poco a poco. Por eso conviene comentar con el equipo de salud cualquier hinchazón o sensación nueva, especialmente si ocurre en una zona cercana a una cirugía o radioterapia.
Señales que conviene comentar con el equipo de salud
Algunas personas notan pesadez, sensación de llenura o tirantez. También puede aparecer hinchazón, hormigueo, adormecimiento, molestia o dificultad para mover una parte del cuerpo. Los síntomas dependen de la zona afectada y no son exclusivos del linfedema. El NCI recomienda informar al profesional de salud si aparecen señales como hinchazón o pesadez.
No toda hinchazón es linfedema: el edema puede tener otras causas y requerir una atención distinta. Si notas un cambio, consulta con tu médico o con el equipo que lleva tu atención. Si la hinchazón aparece con dolor repentino, dificultad para respirar o una zona dolorosa y caliente al tacto, busca atención médica urgente.
Evaluación y acompañamiento
La causa y las necesidades de cada persona son distintas. Por eso, el profesional de salud debe valorar la zona afectada, los antecedentes y los síntomas antes de recomendar un manejo. Evita iniciar por cuenta propia masajes, vendajes, prendas de compresión o ejercicios específicos sin recibir orientación para tu caso.
Si ya cuentas con una evaluación o buscas orientación fisioterapéutica, puedes conocer el Programa de Control y Tratamiento del Linfedema de Oncorehab. La atención se define según la valoración y las necesidades de cada paciente.
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